"¡Diles que no me maten!": El Rulfo que el cine venezolano hizo suyo. (Ensayo)
Por Edinson Martínez Instagram En 1951, Juan Rulfo publicó el cuento que lleva el mismo título de este texto; aquella fue la primera vez que el manuscrito trasponía la puerta de la reservada intimidad de su residencia en la colonia Cuauhtémoc, en Ciudad de México. Entonces, el trabajo del futuro renombrado escritor fue leído con inusitado interés por los leales seguidores de la revista América, donde era colaborador editorial y publicaba las fotografías que tomaba por todo el país, en paralelo con su profesión de agente de ventas. Aquel desconocido, para esa época, no se dedicaba con exclusividad a la literatura, pues ocupaba su tiempo viajando por la geografía mexicana como representante de la marca de neumáticos Goodrich-Euzkadi. Alternaba esta ocupación con la fotografía, oficio que desempeñaba con verdadera pasión, como suele ocurrir con quienes son animados por fuerzas inmateriales que los impulsan a buscar, en el mundo que les rodea, la esencia invisible de las cosas al ojo com...